EDUCACION FISICA, GUIA 5, GRADOS NOVENOS - ONCES

 

EDUCACION FISICA JT.

GUIA 5, A PRENDER EN CASA

FREDY YESID RODRIGUEZ GUEVARA

GRADOS: NOVENOS - ONCES

https://fredyedufisico.blogspot.com/

OBJETIVO

Conocer sobre el sistema óseo humano.

 

INTRODUCCION

Presentación del  cuaderno de educación física con los siguientes temas.

1. Leer y comprender sobre el sistema óseo humano (información al final de la hoja)

2. Realizar un resumen del sistema óseo de mínimo 2 páginas en el cuaderno.

3. Dibujar con colores, el sistema óseo humano, señalando y escribiendo sus más importantes huesos (imagen al final de la hoja).

 

EVALUACION

Enviar las imágenes del cuaderno al correo  fredwing_17@hotmail.com  o al correo institucional fyrodriguez@educacionbogota.edu.co  o al whatsapp 3123785150

 

VIDEO

Para los que tienen internet, pueden profundizar el tema, por medio del video.

https://youtu.be/vKSofJC6Tks

 

BIBLIOGRAFIA

SISTEMA OSEO

Llamamos sistema óseo o sistema esquelético a una compleja y resistente estructura de hueso que constituye nuestro esqueleto, y que nos brinda el sostén y la protección esencial a los órganos internos indispensables para la vida. Junto con el sistema muscular y las articulaciones conforman el aparato locomotor del cuerpo humano.

El sistema óseo está constituido por unos 206 huesos de distinta forma y tamaño, todos endurecidos a partir de la acumulación de calcio y otros elementos en un proceso llamado mineralización.

Esto los convierte en piezas rígidas y resistentes, conectadas entre sí, y complementadas por el cartílago, material rígido pero elástico mucho menos resistente.

Así, en el sistema óseo se combinan las células vivas (llamadas osteocitos) encargadas de generar sustancias vitales y de crecer y reproducirse, junto con materiales inertes (sales de calcio y de fósforo) que le otorgan su constitución y su fortaleza.

Los huesos están todos unidos entre sí, articulados en un continuo, a excepción del hueso hioides, aislado en la parte inferior del cuello.

El sistema óseo está conformado entonces por:

Huesos. Estructuras rígidas, mineralizadas a partir de calcio y otros metales, son las partes más duras y resistentes del cuerpo humano y de los animales vertebrados. En su interior, además, se halla la médula que cumple con funciones hematopoyéticas (se crean los glóbulos rojos sanguíneos).

Cartílagos. Los cartílagos se encuentran en los extremos de los huesos, protegiéndolos al servirles de amortiguación, para que uno no choque con otro, evitando así el desgaste. Se trata de estructuras flexibles y gruesas, compuestas principalmente de colágeno.

Ligamentos. Tejidos fibrosos muy resistentes, densos y elásticos, que unen los huesos entre sí en los puntos de rotación que son las articulaciones. Así, es vital para el movimiento, pero también para evitar que los huesos se salgan de su lugar o se muevan antinaturalmente.

Tendones. Así como los ligamentos, se trata de tejidos fibrosos gruesos y elásticos, que unen la musculatura a las piezas rígidas de los huesos, permitiendo que la fuerza de las células musculares se transmita a los huesos y posibilitando así el movimiento voluntario.

Funciones del sistema óseo

Los huesos sirven como escudo interno, aislando y defendiendo los órganos vitales.

Las funciones del esqueleto son las siguientes:

Sostén. El esqueleto brinda al cuerpo la rigidez y la forma que requiere para mantenerse a sí mismo erguido, así como el sostén para no ceder ante su propio peso.

Protección. Los huesos endurecidos blindan a los órganos internos de cualquier ataque externo, haciendo de coraza a sectores vitales como el cerebro, los pulmones o el corazón, y además protegiendo a las extremidades de los posibles impactos cotidianos.

Movimiento. En conjunto con los músculos, cartílagos y articulaciones, los huesos permiten el desplazamiento del organismo sobre sus pies.

Almacenamiento mineral. En los huesos se almacenan diversos minerales que sirven no sólo para endurecerlos, sino además para alimentar las necesidades salinas de los músculos y los nervios.

Almacenamiento de grasas. En el esqueleto se almacenan también algunas grasas que sirven de reserva energética para el organismo.

Producción de hematocitos. La médula ósea, en el interior de los huesos, segrega glóbulos rojos que integran la sangre y transportan el oxígeno, además de otras enzimas y sustancias de regulación del organismo.

La vitamina D es la principal fuente de calcio para los huesos en los niños y esta la obtenemos principalmente del sol, de aquí lo importante que es exponer nuestro cuerpo al sol diariamente.


Principales Huesos

Entre los numerosos huesos del esqueleto destacan los más extensos, conocidos o vitales, como pueden ser:

Cráneo. La famosa calavera de los difuntos, el cráneo es el hueso más duro del cuerpo, ya que protege el órgano más vital de todos: el cerebro.

Costillas. Vienen en pares simétricos en el torso, y protegen de impactos a la mayoría de los órganos internos del tórax. Están diseñados para permitir el inflado de los pulmones sin problema.

Cúbito y radio. Los huesos del brazo, que vienen en par, uno sobre el otro, y juntan la muñeca con el antebrazo.

Húmero. El hueso del antebrazo, que conecta el cúbito y el radio con los hombros.

Columna vertebral. Ubicada en la espalda y recorriendo el cuerpo a lo largo, es una serie de huesecillos o vértebras que protegen la médula espinal, principal cauce nervioso que permite al cerebro controlar sus extremidades.

Pelvis. El hueso pélvico es uno de los más grandes del cuerpo, sobre todo en las mujeres. Se encuentra en las caderas y junta las piernas con la columna vertebral.

Fémur. El hueso más largo del cuerpo, ubicado en los muslos.

Tibia y peroné. Vienen en par, como los huesos del brazo, y conectan el fémur con los huesos del pie.

Tipos de huesos

Los huesos suelen clasificarse en base a su forma, de la siguiente manera:

Huesos largos. Huesos cilíndricos, alargados y rectos, con dos extremos (epífisis), como el fémur.

Huesos cortos. Huesos pequeños y achatados, más o menos cilíndricos, como los ubicados en el carpo (muñeca).

Huesos planos. Protegen las partes blandas del cuerpo, sobre todo las superficies extensas, como el cráneo.

Huesos sesamoideos. Huesos pequeños ubicados en las articulaciones, que cumplen el rol de incrementar la palanca ósea y permitir el movimiento, como la rótula.

Huesos irregulares. No tienen una forma definida que los asemeje a los anteriores.

Los huesos se componen de las siguientes partes:

Cartílago. Un tejido flexible, no propiamente del hueso, pero que recubre sus partes exteriores y los protege de impactar con otros huesos al moverse.

Hueso esponjoso. Segmento semejante a una esponja del interior del hueso, cuyos orificios llenos de médula sirven para la emisión a la sangre de las sustancias que el hueso produce.

Hueso compacto. Parte rígida y dura del hueso, sólida y blanquecina, mineralizada a partir del calcio.

Médula ósea. Sustancia interior de los huesos, que tiene funciones hematopoyéticas (generación de glóbulos rojos y plaquetas).

Periostio. Membrana densa y delgada ubicada en la superficie de los huesos, llena de nervios y vasos sanguíneos que lo nutren.

Enfermedades del sistema óseo

Las enfermedades más conocidas que aquejan al sistema óseo son las siguientes:

Cáncer. Producido en la médula ósea por la multiplicación anormal de ciertas células (mieloma) o a veces entre las células endurecidas de su parte más rígida (sarcoma). Conduce al debilitamiento de la estructura y a dolorosos entumecimientos locales.

Osteoporosis. Se trata de una pérdida crónica del calcio que endurece los huesos, muy asociada a la edad y a otros procesos propios del cuerpo humano, ocasionan el adelgazamiento de los huesos y el incremento de su fragilidad, lo cual requiere de un tratamiento combinado con suplementos de calcio y ejercicio físico.

Enfermedad de Paget. Se trata de una dolencia congénita que ocasiona el mal funcionamiento de las células que dan origen al hueso, lo cual conduce al engrosamiento y ensanchamiento anormal de la estructura del esqueleto.

Raquitismo. Debido a una deficiencia en la ingesta de vitamina D o algún problema endógeno que impide su absorción, los pacientes con esta enfermedad presentan un debilitamiento progresivo de los huesos, que los torna dolorosamente frágiles.

 


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